martes, 25 de noviembre de 2014

Y si pudiera?

Al comenzar la clase el profesor siempre pregunta quien se suma por primera vez.
Grande fue nuestra sorpresa cuando las nuevas ingresantes a la clase era dos mujeres que rondarían los 70 años. Una de ellas de hecho me recordaba a Manuela, la señora que limpaba y cocinaba desde siempre en lo de mi abuela Mamina. Ver a las dos señoras grandes intentando menear las caderas, siguiendo giros y pasos a diestra y siniestra me hizo pensar en la cantidad de veces que digo que no puedo.
Ya estoy grande, pienso, pero será que acaso la edad es solo una excusa que me viene como perlas?
Está comprobado que los adultos no tardan más en aprender sino que se rinden más facil que los niños. Con el tiempo perdemos la capacidad innata de intentar una y otra vez hasta que salga. ¿Cuantas cosas me he perdido por creer que ya se me pasó el tren? ¿A cuantas cosas me animaría si volviera el tiempo atrás y tuviera todas las puertas abiertas esperando ser cruzadas? ¿Qué estudiaría, qué deporte aprendería, qué nuevos idiomas o bailes practicaría? ¿Qué viaje emprendería?
Y hoy ¿Qué me lo impide? ¿Cuanto tiempo destino por dia a soñar y cumplir mis sueños?
Les dejo para terminar el resultado de una mujer que se atrevió a soñar, a pesar de todos los no se puede, cómo? a tu edad? imposible. Por suerte ella no escuchó esas voces y decidió simplemente seguir sus sueños sin importar los años que marcara el calendario y las arrugas que surcaran su piel.


https://www.youtube.com/watch?v=fZ4CmTykibo


sábado, 8 de noviembre de 2014

La chica superpoderosa

Una semana completa sin ir a baile.
Me comió el personaje de la mina eficiente y cumplidora, de la mujer orquesta, esa que está en 50.000 lugares a la vez y que para cumplir con todo tiene que dejar algo de lado. Por supuesto lo primero que resigné fue a mi. Como tantas otras veces, caí en mi vieja trampa.
Por qué no fuiste a baile? me preguntó mi marido. Es que tuve que ir a comprar el regalo de cumpleaños de tu vieja, a encargar la medallita para el bautismo de tu ahijada y a arreglar el reloj que se rompió. Entonces me di cuenta, yo me dediqué a hacer montones de cosas para que mi marido pueda ir a jugar al tenis a las 6 de la tarde.
Ojo. Él jamás me lo pidió. De hecho todo lo contrario. Me casé con el tipo perfecto, me impulsa a que me compre ropa y hasta me acompaña y me ayuda a elegir si le pido, me incentiva a que haga ejercicio, a que estudie lo que me gusta y a que ponga la tarjeta para ir a la peluqueria cuando quiera. 
Lo malo de tener un marido cero exigente es que no hay a quien echarle la culpa cuando me boicoteo solita. Podría haberle pedido ayuda, podríamos haber dividido tareas, pero no.
Estoy acostumbrada al personaje de la minaindependientequetodolopuede y déjenme decirle que deberían darme un oscar por eso, porque me sale bárbaro. El problema es que esa actuación en la que caigo tantas veces tiene un costo altísimo para mi. Termino agotada. Muerta. Super exigida, no solo por hacer 800 cosas sino por mi bendita exigencia de que todo tiene que salir perfecto. 
Entonces me pregunto. ¿Que está pasando conmigo, que pongo tanto a los demás y sus necesidades por encima de las mías? ¿De quien espero recibir el reconocimiento de la mujer del año? ¿Por qué busco afuera la palmadita y la frase: qué genia podés con todo, en lugar de buscar lo que verdaderamente me hace bien, internamente? ¿Será que creo que necesito convertirme en alguien imprescindible para los demás para que me busquen y me quieran? 
Creo que llegó la hora de dejar de buscar ese amor que no puede vivir sin mi a buscar ese amor que ama vivir conmigo.

viernes, 31 de octubre de 2014

Un acto vale mas que mil palabras

Hoy es viernes. Tenia clase de baile y recien me doy cuenta de que no me traje la mochila con las cosas. No fue algo planeado. Directamente ni lo registré. Me olvidé.
Dicen los psicologos que los olvidos son actos fallidos del inconciente que hablan de cosas que no podemos procesar. Lo que no puedo decir con palabras lo digo con actos.
En mi exigencia de cumplir con el cometido de baile 2 veces x semana ni me pude plantear tomar la decision de faltar ergo me olvido el equipete de gym y no puedo ir.
Entonces pienso, que espacio me doy para decir estoy cansada? Que lugar me doy para pensar qué es lo que realmente quiero hacer? Elijo o voy en piloto automático?
Por supuesto uno no puede vivir siempre eligiendo, seria agotador para nuestro cerebro entonces para ahorrar energia decide generar habitos. Pero una vez que algo entró en la categoria de hábito, cuanto me detengo a registrar como estoy? Como me siento?
La verdad que a veces poco. Curiosamente me pasa que cuanto más cansada estoy, menos registro como me siento y más actuo en piloto automático. Entonces es donde más necesito parar. Necesito descansar. Necesito poner una pausa.
Necesito simplemente cerrar los ojos y encontrarme conmigo. Respirar hondo y descansar. Mirar un punto fijo, poner una linda musica, tomar un vino y no pensar.
Y vos? que necesitas? qué cosa estás poniendo en actos porque no estás pudiendo poner en palabras?

miércoles, 15 de octubre de 2014

Negociando conmigo misma

Hoy casi falto. Por mil razones.
Porque estaba quemada del laburo
Porque estaba cansada xq dormí poco
Porque de solo pensar en ir me daba fiaca

Y entonces arranca una lucha cuerpo a cuerpo cabeza a cabeza dentro mío. La culpa versus las no ganas. Durísimo. 
Si no voy ya no voy a poder recuperar la clase en toda la semana porque vienen días muy movidos. Además y ahí si el ataque se vuelve feroz. Como no vas a ir. Al final sos la misma de siempre. Un poco de pilas, fuerza de voluntad. Nada mas. No es tan complicado. Sos de terror. Y la otra pide que afloje, que no es tan terrible. Que una vez que falte no pasa nada, no quiere decir q se caiga el mundo abajo. No hay q exagerar. Con todo lo que vengo haciendo de ejercicio debería bastar. Ya estoy cumpliendo. Un día nomas de hacerme la rata. De llegar a casa de tomar unos mates. Tentador. 
Entonces como no llegaba a ningún acuerdo conmigo me mire de lejos. Si yo no fuera ninguna de esas dos, si no me criticara ni tratara constantemente de buscar simplemente el relax. Que pensaría? Les preguntaría a las dos si les divierte ir, si la pasan bien mientras bailan y si creen que podrían ir a divertirse y no a cumplir y después salir para casa a tomarse unos buenos mates relajadamente. 
Por suerte a las dos les pareció un buen plan y yo fui conmigo misma a baile a mover las caderas para llegar renovada de energía a buscar un poco de paz (canción de mover las caderas)

viernes, 10 de octubre de 2014

Bailando para rezar

Naty esta cada vez peor. Con morfina. No pueden continuarle la químio. 
Y hoy mientras bailaba decidí bailar x todos los que no pueden bailar. Quise que mi baile fuera un canto de agradecimiento por la vida que tengo. Y por sobre todas las cosas quise bailar x los que están enfermos, por los que ya no están, por los que están tan dedicados a sobrevivir que no pueden simplemente bailar. 
De eso se trata la oración. Al menos para los católicos rezar es ofrecer energía y dejar que se convierta en salud, en alegría, en consuelo y eso quise que fuera mi baile hoy. Un baile, Una oración. 

miércoles, 8 de octubre de 2014

Necesito vivir bailando

Es esto? Ya llegue? Hoy después de un día terrible de laburo donde todo lo que podía salir mal salió mal llegue tarde a baile, pero no quería dejar de venir. Lo necesitaba. 

Como? Yo? Hablando de necesitar hacer ejercicio? Naaaa. 
Bueno si. Llegue. Me enganche como pude y al primer paso que le emboque sonreí. Y no pare de sonreír. 
Ah. Que placer! Bailar! No pensar y cuando vienen los pensamientos no me engancho vuelvo otra vez a seguir ele paso y ahí voy sonriendo por la pista. Haciendo desastres y disfrutándolo. 
Con lo que siempre me frustro que no me salieran las cosas! Ahora me equivoco y me río de mi misma. Me lo tomo como un juego y convierto mi no paso en un meneo al son de la música.
Y si pudiera hacer lo mismo en la vida? Y si la vida no fuera mas que un juego al que llegamos para disfrutar? Si equivocarse no fuera como nos enseñan en el colegio un motivo para avergonzarnos y que mama y papa no nos quieran sino una excusa para inventar nuevos movimientos? Dicen que pasteur invento las vacunas???averiguar, gracias a un error. 
Y si estamos acá para reír y aprender y volver a reír hasta que encontramos nuestro propio ritmo, nuestra propia música?
Hoy amanecí pensando como seria vivir sin miedo? Y creo que seria vivir como en mi clase de zumba, bailando y riendo. 

lunes, 29 de septiembre de 2014

Clase 12 - aires buenos y nuevos

Al finalizar cada clase tenemos una parte q me encanta! Estirar. Arranca el ejercicio final Respirando hondo 3 veces, levantamos los brazos. El aire entra y shhhhhhh lo soltamos. Y con el aire largo mis tensiones. Y a medida q avanza el estiramiento tomo conciencia de mis músculos doloridos, agarrotados. Mi cuello duele, hace ruido. No gira. 
La espalda, los hombros. Tenso. Todo tenso.  Y me doy cuenta de la poca bolilla que le doy a mi cuerpo. Y vos? Cuanto registras tu cuerpo. Este cuerpo que es metáfora, que te habla?
Que te duele? Que te grita? Tus pies están cansados de andar? Tus rodillas de soportar? Tu espalda de cargar? Cuanto le prestas atención a tus brazos que abrazan y contienen? Y tus manos que acarician? Y tu cuello que acumula tensiones con cada nuevo pensamiento y conflicto sin resolver? Como estas hoy?
Que zona de tu cuerpo necesitarías mimar. Pasarle crema, relajar, ponerle la bolsa de agua caliente? 
Que necesitas soltar?
Que necesitas? Que necesita tu cuerpo? Que te dice? Un trago amargo q te llena de acidez, palabras atascadas que te lastiman la hargant?
Y vos? Que necesitas?
Lleva tu cuerpo a un spa. Arma vos tu propio spa. Acosta los niños si los tenes. Un poco de música. Una vela y un baño de inmersión y después toma conciencia de cada parte de tu cuerpo que necesita soltar. Y respira. Y solta. Es mágico. Solta. 
Y si no podes. Respira ahora. Profundo 

lunes, 22 de septiembre de 2014

Clase 10 Cambia todo cambia

Necesito un cambio. Esto no da para más. Sufro como una condenada. Miro a mi alrededor y veo a otra mucho más inteligente que yo, mucho más liviana. 
La necesidad de cambio muchas veces viene así de golpe. Tomamos conciencia de que la realidad que vivimos se hace pesada y es necesario buscar algo diferente. 
Mientras bailo envuelta en mis calzas largas y mi remera con mangas no paro de transpirar. Eso es bueno pensaba. Me habían enseñado que para conseguir lo que queres tenes que esforzarte, tenes que transpirar la camiseta, todo lo que vale la pena cuesta. 
A mi lado varias de las chicas y no tan chicas se animaron al short, a la musco, hasta hay una osada que usa un top. Y yo? Yo las envidio y pienso q seguramente no van a terminar tan tonificadas, tan moldeadas ni tan flacas como yo. Después de todo hace falta sufrir para verse bien. 
Hasta qe hoy digo basta para mi. Vengo a bailar y vengo a disfrutar. Es hora de cambiar. De aprender que desde el disfrute también se pueden conseguir grandes cosas, que la vida está para bailarla livianos y que los resultados llegan cuando uno le pone pasión a lo que hace, intensidad al paso y mucho movimiento de caderas. 

viernes, 12 de septiembre de 2014

Mente en blanco?

Tener gente a cargo y trabajar en atención al público son dos tareas que me encantan pero que requieren una gran energía. Hay días que termino el trabajo y quedo completamente cargada. Escuchar a otros, buscar ayudarlos, puede ser un gran servicio y también un gran desgaste. Hoy fue uno de esos días en que sentí que dejé todo en la cancha. Terminé muerta y al cruzar la puerta de la oficina me di cuenta de que la cosa no terminaba ahí. Tenía Zumba asi que era el momento de calzarme la calza y salir a bailar. Sin energía ni siquiera para debatir conmigo misma si iba o no llegué al salón y empecé la clase. No coordinaba una. El cuerpo estaba agotado pero la cabeza seguía conectada con los 8000 pendientes que dejé al irme.
El estrés muchas veces es fruto de esa imposibilidad de vivir el momento presente. La ansiedad de querer resolver todo ya, aún cuando eso es complemtamente imposible, nos deja con un acelere que nos lleva a querer resolver mentalmente lo que en la práctica no podemos ejecutar, en mi caso sencillamente porque ya ni siquiera estaba frente a la computador.
Para callar a ese pájaro carpintero que nos taladra el coco muchas veces no alcanza con decir basta. La meditación es un claro ejemplo de una disciplina que nos ayuda a centrarnos y recuperar el eje, pero cómo hacerlo cuando estaba en medio del un, dos, tres, cuatro, giro, piso, brazo extendido, cierro?
Lo primero que necesité fue tomar la decisión. Basta. Ya estoy acá. Quiero bailar. Quiero estar donde estoy ahora. El paso seguiente fue sencillamente conectar con el disfrute del giro, ponerle un poco más de perreo al perreo y de meneo al meneo. Por último tomé la decisión de que toda mi cabeza estuviera enfocada en contar los tiempos. Un, dos, tres, cuatro, un, dos, tres, cuatro, un, dos, tres, cuatro. Cuando me quise dar cuenta el profesor estaba gritando: Y.. POSE FINAL. Me habia pasado 45 minutos con la cabeza completamente enchufada en el baile y unplugged de la oficina.

lunes, 8 de septiembre de 2014

CLASE 6: Bailando o vagando?

Ayer salió en Clarin una nota que se titulaba: "Furor por la “zumba”: bailar para adelgazar, lo nuevo para no “sufrir” en el gimnasio". El primer párrafo de la nota arrancaba asi: "Desde la mirada del vago, existe esa gente extraña que ama hacer cualquier tipo de actividad física (y se la pasa contando que le hace bien y que el cuerpo “se lo pide”), y el resto de la humanidad. Para el vago, la teoría está clarísima: sabe que para no ser sedentario y para adelgazar, debería caminar al menos media hora por día, bajarse del colectivo dos paradas antes o anotarse en un gimnasio y después no inventar excusas flojas de papeles para faltar. El vago lo sabe pero no lo hace: siempre está apurado o cansado y se aburre de sólo pensar en una rutina de abdominales. Pero algo de esa historia comenzó a cambiar: muchos gimnasios incorporaron todo tipo de clases de baile y ahora sí, quienes no hacían nada y empezaron a bailar se encontraron repitiendo algo que creían ajeno: bailar los ayuda a adelgazar, a estar alegres y, el cuerpo, por primera vez, “se los pide”. Me dio bronca. No, miento. Me generó ira. ¿Quien se creen estos de Clarín para tildarme de vaga?. Voy por mi clase numero 6 y vengo bien. Es cierto no me gustan los deportes y de verdad no entiendo a la gente que habla maravillas de salir a trotar un jueves a las 7 de la tarde, asi como tampoco entiendo a las mujeres que cuentan calorías y compensan un alfajor por 35 minutos más trotando en el elíptico. Es cierto que muchas veces ando apurada o demasiado cansada para encarar la vida deportiva, pero de ahí a ser vaga hay un gran trecho. El problema es de la sociedad que me tilda de vaga cuando lo único que hago es sacrificarme por mi carrera profesional, hacer esfuerzos por mi familia y gastar mucha energía para cumplir con todo. Es más me cansé solo de escribirlo. El enojo es esa emoción que se genera cuando algo nos parece injusto. Yo podría quedarme masticando mil maneras de reestablecer el equilibrio en el universo que se generó ante el agravio de decirme Vaga o podría parar un poco y mirarme para adentro. ¿Cual es esa injusticia que creo que se cometió? ¿Por qué eso es un problema para mi? ¿Donde pongo mis seguridades que una simple nota periodística es capaz de plantarme una etiqueta en la frente? ¿Cuanto de mi rechaza la vagancia y justamente por eso me lleva a tener días maratónicos repletos de sacrificios, esfuerzos y gasto desmedido de energía? ¿Que pasaría si me amigara un poco con el vago que hay en mi? ¿Y si lo mirara con un poco de simpatía y le agradecería por estar presente de vez en cuando para ayudarme a relajar, a parar, a disfrutar podríamos aprender a llevarnos mejor? ¿Qué pasaría si dejara primero yo de etiquetar cada cosa que hago como útil o inútil, de vaga o de eficiente, activa o pasiva y pasara a pensar en términos de disfrute? ¿Qué ocurriría conmigo si simplemente me permitiera cada tanto parar, disfrutar y andar? Quizá quien me dice la pobre vaga que hay en mi ya no se sentiría tan rechazada porque podría aportar su mirada del descanso y ya quizá no me molestaría más lo que dice un simple recorte periodístico de un diario que hoy ya está envolviendo docenas de huevos en la verdulería de la esquina.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Clase 4. Piletaso sin pensar 29-08

Hoy cuando me quise dar cuenta estaba en el medio de la clase. Nunca me lo planteé. No tuve tiempo. Día caótico. Había dejado la mochila lista a la noche así que ni a la mañana ni al salir del laburo me plantee que quería hacer. 
Disfrute la clase, me reía de mi misma cada vez que tocaba pasito sexie. Me sentía una loba y el espejo me devolvía la imagen patética de una muñeca de madera. Terrible la dicotomía entre lo que siento y lo que realmente se ve. 
Parece que mi clase es como los pasos de baile. Cuanto más los pensas menos salen. 

Negativo

No estoy embarazada. Eso significa q tengo 28 días más para bailar.
Es que cuando una esta tratando de quedar embarazada la vida se mide cada 28 días. Se retrasan las decisiones. No se sí estaremos para viajar a Europa en abril! Como vamos a sacar el pasaje? Si estoy embarazada? Y empiezan los cálculos de cuanto estaría si me quedo el mes q viene o el otro o en diciembre. 
Muchas decisiones giran entorno a eso. Después de ovular no me hago tratamientos agresivos estéticos y si tengo que tomar algún medicamento después del día 14 del ciclo rezó para q no le haga mal a mi potencial poroto que todavía no llega. 
No estoy embarazada y sólo me queda pensar cual será el plan que tiene dios para nosotros? Y me voy a dormir pensando en cuanto me gusta nuestra vida, en todo lo que estamos viviendo, en todo lo que vamos aprendiendo que claramente no sería posible si tuviéramos que tener el foco y el amor puesto en un hijo. Entonces agradezco estoy que soy, esto que somos y tenemos y suelto y me duermo en paz. 

Decí no, para decir si.

No sé decir que no. Ojo no sean mal pensadas. No sé decir que no en el trabajo. En conclusión siempre justo 5 minutos antes de salir veo que tengo 4 mails por contestar, ahí en negrito me piden a gritos que los abra y los vea porque seguramente son fundamentales para que funcione la empresa. Rápidamente les doy un repaso y cuando ya pasados 4 minutos de mi horario de salida me dispongo a apagar la computadora, surge una consulta de ultimo momento... Mery nos das una mano con esto?
Y ahí nomás los 30 minutos que tenía para cambiarme y hacer 5 cuadras con toda la paz del mundo se conviernten en salir al mismo horario en que ya debería estar en mi clase, correr como loca para llegar, cambiarme en dos segundos y entrar a la clase en medio de un meneaito que se me complica seguir.
Esta maldita costumbre de no poner límites y decir. Perdón a todos, tengo clase de baile, lo vemos mañana? (cosa que por supuesto podría hacer en 9 de cada 10 veces) me lleva a encarar los primeros 20 minutos de clase como una autómata. Trato de seguir los pasos con el cuerpo pero la cabeza no los acompaña, está pendiente de la reunión del lunes que no agendé y de un nuevo modo de organizar mis mails para encontrar los pendientes más rápidamente y resolverlos más eficientemente.
Hoy descubrí que necesito decir que no. Poner límites. Cerrar puertas laborales en el horario pactado, para poder abrir la puerta para ir a jugar.

martes, 2 de septiembre de 2014

Clase 4: Un baile de teletrasportación

No lo tengo incorporado. Me armé todos los eventos de la semana sin tomar en cuenta Baile, por lo que me encontré el lunes metiendo todo en la mochila a las corridas para cumplir con mi cometido. En esto de correr tanto llegué al bondi y me di cuenta de que preocupada de que no falten las zapatillas, las meidas, la botellita de agua, el maquillaje para llegar digna a la reunión que tenía, los auriculares para el bondi, el ebook que nunca falta en mi cartera, nunca guardé la billetera. Mal humor. Vuelta a casa y así arrancamos. Llegué tarde, por supuesto, pecado que en un call center es casi imperdonable, sobre todo porque hay que predicar con el ejemplo.
A las 5 de la tarde, a pesar de haber terminado la jornada quería seguir trabajando, solo para retrasar el horario de ir. Que hago? Espero y voy a la clase de las 6 y media que está mi profesora, esa que se convirtió en mía en solo 3 clases o voy a la clase anterior y ya vuelvo temprano a casa.
Lo consulto con mis compañeras de trabajo y gracias a que ellas decidieron lo que yo no pude, cerré todo y partí. Los bailes que principalmente aparecieron fueron con un ritmo más hip hopero y punchi asi que me exigió muchísimo más movimiento de piernas. El esfuerzo se vio compensado porque uno de los temas elegidos fue Tonight de David Ghetta. Es una señal, pensé. Ayer cumplimos 2 años de casados con Lucho y esa fue nuestra canción de entrada. Más allá de ir siguiendo la córeo que nos planteaban yo estaba a 2 años de distancia palpitando cada salto en el pogo, cada paso, cada revoleo, cada risa de ese dia. La música te transporta y el baile también. A mi me llevó a uno de los días más felices y divertidos de mi vida. Y ustedes qué baile estarían necesitando volver a bailar?

martes, 26 de agosto de 2014

Clase 3: Una lucha en mi cabeza

Llegué puntual. Hice la clase.
Hoy oscilé entre sentirme Jeniffer Lopez y Tito Speranza en Bailando por un sueño.
Cuando le embocaba al paso ahi estaba para disfrutarlo y cuando no empezaba a pensar, demasiado para mi gusto porque me olvidaba de bailar.
Asi que ahí anduve peleando un poco contra mi cabeza que se empeña en marcarme cada vez que el paso no era el adecuado, cada vez que yo iba a la derecha y todos iban a la izquireda, cada vez que levantaba una mano y era la otra, cada vez que terminaba enredada en los pasos que no llegaba a hacer. Me hubiera pegado a mi misma a ver si me callaba de una vez y me dedicaba a lo que había ido: bailar.
El gran desafio para las proximas clases será ese: ¿Como dejar de lado mi exigidora mental y subirle el volumen a mi disfrutadora serial?

lunes, 25 de agosto de 2014

La vida con bandoleras

Tengo que hacer ejercicio es lo que me termina moviendo a anotarme en una y mil cosas: pilates, cross fit, gimnasio, jazz, reggeton. Probé de todo y siempre el resultado es el mismo. Término dejando. 
Mi vida está llena de obligaciones: laburar todo el día, estudiar, pagar cuentas, eventos sociales con los que hay que cumplir. En fin. Correr de un lado a otro tratando de cumplir. 
Durante el año en un momento dado decido sumar a todo eso una obligación más. El ejercicio físico. Es que todo se cae, viene el verano, ya cumplí 35, tengo un sólo cuerpo que quiero cuidar para llegar llena de salud a los 100. 
Algo pasa después del envión inicial que término dejando y lo que pasa es que me canso. Necesito parar. Necesito sacarme cosas de encima porque no puedo con todo. 
El problema quizá empiezo a ver no es la cantidad de cosas que hago sino la cantidad de obligaciones que tengo. 
Que pasaría si laburara menos horas o dejara el laburo? Qué pasaría si dijera que no a los eventos sociales? Y si no pagará las cuentas? Podría también dejar de estudiar. 
Me imagino esa situación y pienso en el caos absoluto. Me imagino viviendo abajo de un puente y pidiendo plata en frente a la iglesia. 
Pero esto es realmente así? La verdad es que podría dejar de laburar pero para mi es importante trabajar. No sólo por la plata sino también porque quiero desarrollar mis talentos, superar nuevos desafíos, estar con gente. Podría buscar un trabajo de menos horas pero creo que es el momento de dedicar tiempo al trabajo para conseguir algunos sueños que tenemos y para los que hace falta el vil metal.  Así que elijo trabajar. 
Podría no hacerlo pero elijo hacerlo. 
Podría además no pagar las cuentas, pero me cortarían la luz. Hay gente que vive sin luz. Lo toman como una vuelta a los orígenes de la humanidad, pero yo amo estar conectada, leer a la noche sin lastimar me los ojos y mirar tele para desconectarme de un día largo. Así que elijo pagar las cuentas. 
Podría no ir al gimnasio nunca más. Podría no hacer ejercicio nunca más pero elijo hacerlo porque quiero buscar algo que me desconecte, que me divierta, que me recuerde que puedo jugar y no pensar, que me ayude a sentirme bien conmigo misma y con mi cuerpo  
Quizá necesite primero que nada empezar a pensar mi vida como una suma de elecciones y no de obligaciones. Al pensar en una elección a donde me lleva? Que mundos me abre? Me lleva a un lugar lleno de libertad, me conecta con la liviandad de hacer lo que quiero, de ser quién quiero. 
Al pensar en mis obligaciones me imagino una mochila gigante llena de cosas pesadas, aburridas. 
Me gusta mi trabajo, me gusta lo que estudio, me gusta ser eficiente y ocuparme de las cuentas de la casa. 
A partir de ahora tomó una decisión. No se que pasara con mi vida de ejercicios. Lo que si se es que dejo esa gran mochila de obligaciones y me agarro esta carterita llena de elecciones. Una bandolera cómoda y colorida que me deja ir libre y cómodamente por la vida haciendo lo que quiero y siendo quién quiero ser. 

viernes, 22 de agosto de 2014

Día 2 - desastroso

Día 2 para ir a baile y no fui. 
Estoy agotada. No doy más. 
En esta semana cada día estuve más caída, con menos energía. No me puedo levantar. Me siento mal, sigo con acidez y estoy con una gran contractura en el brazo. 
No me gusta estar así pero así estoy. Quiero que se me pase todo esto y ya no se como. 
Estoy cansada de estar cansada. Estos últimos 3 días ando con el llanto a flor de piel. 
Últimamente me duermo cada vez que me subo al auto, a las 11 de la noche ya no doy más y me iría a dormir. 
Quiero vivir de un modo y el cuerpo no me acompaña. 
Recién llame a lucho a ver si lo buscaba por santa Catalina y me dijo como ya dejaste el gym. Pero no lo deje sólo que hoy no podía con mi vida. No podía ni cargar la mochila. Estoy agotada. No me recupero más. 
Tendré que ir al médico? No quiero más médicos y no quiero sentirme así. 
Y mientras la culpa por no haber podido cumplir con mi cometido. 
Cansada y triste creo. 
Habrá que transitarlo nomás. 

martes, 19 de agosto de 2014

Día 1 - prueba superada

Llego al instituto de baile. 
5 piso en pleno microcentro porteño. Mucha luz. Ya me cayo bien. 
La recepcionista como todas las que trabajan en este tipo de estudios derrochaba buena onda. 
A la hora señalada se presenta Mora en la pisa y arranca sin más a menear las caderas. 
A las nuevas sólo les digo. Traten de seguirnos. No se preocupen si no les sale. Ustedes bailen que para eso vinimos. De a poco ya van a ir aprendiendo los pasos que siempre se repiten. 
Es una señal, me dije. Venía pensando justamente esas palabras. Me lo voy a tomar como un juego y nada más. 
3 meses, 2 veces por semana, sin cuestionarmelo. A ver que pasa. 
Como si se tratara de un trabajo que cualquiera realiza sólo por la plata, yo voy a bailar durante 3 meses sólo por el desafío y para ver que pasa, que me pasa. 
Durante la clase de zumba bailamos de todo, cumbia reggeton pop electrónica. 
Hice lo que pude. 
Nunca me mire al espejo. 
Y me festeje a mi misma cada pasito que me salió bien, aunque sólo fuera el abro, cierro, abro. Vamos mery todavía que salió en tiempo y con el mismo pie con que arrancaron todas. 
Termine la clase destruida. En este invierno tan verano que nos regala 25 grados en pleno agosto yo me dedique a sudar la gota gorda al compás de la música. 
Al salir de la clase una frase conocida me agarro desprevenida, entre tanta alegría y tanta euforia: "cuanto me va a durar?" 
Al menos 3 meses fue la respuesta inmediata. Al menos en esa me puedo quedar tranquila. No hay decisiones que tomar. Sólo queda disfrutar (si se puede) de este proceso en el que me metí solita y sin que nadie me empujara. 

viernes, 11 de abril de 2014

Una pelada simbólica

Es increíble cuando alguien no esta como son las pequeñas cosas las que nos lo recuerdan.
Una pelada hoy me hizo pensar en mi abuelo. Era una de esas peladas limpias, lustrosas, con una pequeña corona de pelo correctamente recortada por detrás. Ver a ese señor mayor con su pelada como la de mi abuelo me hizo pensar en sus anteojos cuadrados, en su panza de buen comer y beber, en las lechuzas que sus pacientes le regalaban y en el timbre cálido y pausado de su voz.
Es impresionante como una cosa, un objeto, un olor nos transportan a otros mundos y especialmente a otros tiempos con otras personas.
Muchas veces nos cuesta desprendernos de esas cosas materiales que nos recuerdan a quien no está. Es como si conservando todo eso pudiéramos dejar a ese ser querido acá con nosotros pero no es así. Es una ilusión.
Quienes no están estarán siempre con nosotros, en nuestros corazones, en nuestros recuerdos y no necesitamos nada ni nadie que nos lo recuerde. Es necesario muchas veces regalar, soltar, dejar partir y donar todas esas cosas que otros pueden necesitar y que en nuestro afán de guardar nos pueden impedir seguir adelante.
Limpiar, hacer lugar, que la energía circule y se llene nuestra casa de alegría y de paz.
Y vos? que ambientes tenés que limpiar?

martes, 8 de abril de 2014

Miedo a brillar

Miedo no. Pánico muchas veces.
La duda carcome. Paraliza. 
Podré? 
Mucho tiempo le damos vueltas a las ganas, imaginamos posibles escenarios y junto con los sueños llegan las pesadillas donde todo sale mal y nos hundimos en un fracaso absoluto. Solos. Completamente solos. 
Y cada tanto, cuando estamos distraídos de tanto hacer y correr, una frase, una palabra leída por ahí, una película, una canción nos recuerdan que hay algo más que podríamos estar eligiendo.
La sonrisa puesta en la imaginación de lo que anhelamos dura unos minutos y a veces unos días. 
Y que pasaría si hoy, sólo por hoy, decidiéramos dar un paso más? escribir ese sueño, describirlo con lujo de detalles y hasta contárselo a alguien más.  
Quizá descubriríamos que estamos hechos para brillar y que la vida vale la pena sí uno se juega por lo que su corazón pide a gritos. 
Y vos? Que harías sí fueras 10 mil veces más valiente?

sábado, 29 de marzo de 2014

El que pierde, encuentra

Amanece un poco tarde, ventaja de casados sin hijos. Música de fondo. Diario de papel en la mano. Desayuno con mi marido, un sábado cualquiera.
Un instante simple que ahora valoro más, producto de sus ausencias por viajes laborales. Bastó que no lo tenga para extrañarlo. 
Dicen que valoramos lo que tenemos cuando lo perdemos. Ante eso un sentimiento aflora: Tristeza. 
La tristeza se produce cuando algo valioso para mí se pierde. Muchas veces no puedo evitar perder personas, momentos, situaciones. El gran desafío es como manejo mis duelos. 
Las pequeñas y grandes tristezas de la vida cobran sentido si se convierten en un alerta. Están ahí para ayudarnos a recordar que nada esta ganado y que no debemos darlo por descontado. Gracias a esto, como sé lo que es la tristeza puedo saber realmente lo que es la alegría. 
Ese sentimiento, al que la cultura de hoy en día busca negar, nos ayuda a valorar más y en cada instante las cosas de la vida: juegos y cuentos con un sobrino, el sol y el viento en la cara al andar en bici, el olor a infancia de los scons recién horneados, reír a carcajadas con una amiga, mover los pies al ritmo de la música que más te gusta, el sabor a leña del asado bien hecho y tantas cosas más que pueden completar tu lista. 
Y vos, ¿como vivís tus tristezas? ¿Cómo disfrutas tus alegrías?
Si tuvieras que hacer una lista de esas pequeñas y grandes cosas que no querés perder para valorar, como sería?

martes, 25 de marzo de 2014

Una palabra, un mundo

Las palabras generan realidades. No solo nos sirven para describir el mundo en el que vivimos sino que nos abren algunas puertas y nos cierran otras. A través de las palabras nos comunicamos y actuamos.
Si. No. No sé. Gracias. Perdón.
Un mundo que se abre y otro que se cierra.
¿Cual es la palabra que estás necesitando para cambiar tu mundo? Pensá en una, cualquiera.
Abrazame, cielo, poder, amor, fuera, agua, hoy, basta, gracias, aire, suficiente, tiempo, contacto, energía, quereme, perdón, tierra, estoy, pasión, apoyo, centro, mirame, salud, cambio, hogar, fuego, acompañame...
La lista de posibilidades es infinita. Solo elegí una.
Escribila en un papel si hace falta.
Mirala, leela, apropiátela y repetila.
Una y otra vez repetila y transformala en un mantra dentro tuyo. Ponele música si necesitás y pensala una y mil veces
Llegará un momento en que te sentirás lista y podrás convertirla en palabra que se dice en voz alta, bien alta, para que todos la escuchen y te abra mil mundos y cientos de posibilidades.
Una palabra hace falta nomás. ¿Cual es la tuya?


lunes, 24 de marzo de 2014

¿Charlamos?

Veni.
Si. Vos. Acércate, no seas tímida.
 Este espacio es tuyo así que pasá.
Ponete cómoda, sacate los zapatos.
Ponete ese piyama viejo, gigante, que te encanta y sentate cómodamente en este sillón que es sólo para vos. Agarrá. Te pasó un té de cedron, boldo y manzanilla o un cafececito con rico olor si preferís.
Ahora si estas lista cerra los ojos un segundo y respira hondo.
¿Mejor? ¿Más tranquila?
Es requisito indispensable siempre para empezar a leer hacer esto al menos una vez.
Cerra los ojos y respira.
Y ahora quedémonos así, tranquilas. Disfrutando la compañía.
Hoy empezamos una nueva conversación.
Conmigo, pero principalmente con vos. Vamos a ir navegando y buceando por distintos lugares que nos lleven siempre a amar con mayor libertad, a dejarnos amar como merecemos y a vivir en paz.
La propuesta está hecha, si queres vení, acercate y te veo en el próximo post y entre sorbo y sorbo de tu te o tu cafecito empezamos a charlar y a meternos para adentro.
Te espero!!!