Disfrute la clase, me reía de mi misma cada vez que tocaba pasito sexie. Me sentía una loba y el espejo me devolvía la imagen patética de una muñeca de madera. Terrible la dicotomía entre lo que siento y lo que realmente se ve.
Parece que mi clase es como los pasos de baile. Cuanto más los pensas menos salen.
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