Es increíble cuando alguien no esta como son las pequeñas cosas las que nos lo recuerdan.
Una pelada hoy me hizo pensar en mi abuelo. Era una de esas peladas limpias, lustrosas, con una pequeña corona de pelo correctamente recortada por detrás. Ver a ese señor mayor con su pelada como la de mi abuelo me hizo pensar en sus anteojos cuadrados, en su panza de buen comer y beber, en las lechuzas que sus pacientes le regalaban y en el timbre cálido y pausado de su voz.
Es impresionante como una cosa, un objeto, un olor nos transportan a otros mundos y especialmente a otros tiempos con otras personas.
Muchas veces nos cuesta desprendernos de esas cosas materiales que nos recuerdan a quien no está. Es como si conservando todo eso pudiéramos dejar a ese ser querido acá con nosotros pero no es así. Es una ilusión.
Quienes no están estarán siempre con nosotros, en nuestros corazones, en nuestros recuerdos y no necesitamos nada ni nadie que nos lo recuerde. Es necesario muchas veces regalar, soltar, dejar partir y donar todas esas cosas que otros pueden necesitar y que en nuestro afán de guardar nos pueden impedir seguir adelante.
Limpiar, hacer lugar, que la energía circule y se llene nuestra casa de alegría y de paz.
Y vos? que ambientes tenés que limpiar?
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