lunes, 29 de septiembre de 2014

Clase 12 - aires buenos y nuevos

Al finalizar cada clase tenemos una parte q me encanta! Estirar. Arranca el ejercicio final Respirando hondo 3 veces, levantamos los brazos. El aire entra y shhhhhhh lo soltamos. Y con el aire largo mis tensiones. Y a medida q avanza el estiramiento tomo conciencia de mis músculos doloridos, agarrotados. Mi cuello duele, hace ruido. No gira. 
La espalda, los hombros. Tenso. Todo tenso.  Y me doy cuenta de la poca bolilla que le doy a mi cuerpo. Y vos? Cuanto registras tu cuerpo. Este cuerpo que es metáfora, que te habla?
Que te duele? Que te grita? Tus pies están cansados de andar? Tus rodillas de soportar? Tu espalda de cargar? Cuanto le prestas atención a tus brazos que abrazan y contienen? Y tus manos que acarician? Y tu cuello que acumula tensiones con cada nuevo pensamiento y conflicto sin resolver? Como estas hoy?
Que zona de tu cuerpo necesitarías mimar. Pasarle crema, relajar, ponerle la bolsa de agua caliente? 
Que necesitas soltar?
Que necesitas? Que necesita tu cuerpo? Que te dice? Un trago amargo q te llena de acidez, palabras atascadas que te lastiman la hargant?
Y vos? Que necesitas?
Lleva tu cuerpo a un spa. Arma vos tu propio spa. Acosta los niños si los tenes. Un poco de música. Una vela y un baño de inmersión y después toma conciencia de cada parte de tu cuerpo que necesita soltar. Y respira. Y solta. Es mágico. Solta. 
Y si no podes. Respira ahora. Profundo 

lunes, 22 de septiembre de 2014

Clase 10 Cambia todo cambia

Necesito un cambio. Esto no da para más. Sufro como una condenada. Miro a mi alrededor y veo a otra mucho más inteligente que yo, mucho más liviana. 
La necesidad de cambio muchas veces viene así de golpe. Tomamos conciencia de que la realidad que vivimos se hace pesada y es necesario buscar algo diferente. 
Mientras bailo envuelta en mis calzas largas y mi remera con mangas no paro de transpirar. Eso es bueno pensaba. Me habían enseñado que para conseguir lo que queres tenes que esforzarte, tenes que transpirar la camiseta, todo lo que vale la pena cuesta. 
A mi lado varias de las chicas y no tan chicas se animaron al short, a la musco, hasta hay una osada que usa un top. Y yo? Yo las envidio y pienso q seguramente no van a terminar tan tonificadas, tan moldeadas ni tan flacas como yo. Después de todo hace falta sufrir para verse bien. 
Hasta qe hoy digo basta para mi. Vengo a bailar y vengo a disfrutar. Es hora de cambiar. De aprender que desde el disfrute también se pueden conseguir grandes cosas, que la vida está para bailarla livianos y que los resultados llegan cuando uno le pone pasión a lo que hace, intensidad al paso y mucho movimiento de caderas. 

viernes, 12 de septiembre de 2014

Mente en blanco?

Tener gente a cargo y trabajar en atención al público son dos tareas que me encantan pero que requieren una gran energía. Hay días que termino el trabajo y quedo completamente cargada. Escuchar a otros, buscar ayudarlos, puede ser un gran servicio y también un gran desgaste. Hoy fue uno de esos días en que sentí que dejé todo en la cancha. Terminé muerta y al cruzar la puerta de la oficina me di cuenta de que la cosa no terminaba ahí. Tenía Zumba asi que era el momento de calzarme la calza y salir a bailar. Sin energía ni siquiera para debatir conmigo misma si iba o no llegué al salón y empecé la clase. No coordinaba una. El cuerpo estaba agotado pero la cabeza seguía conectada con los 8000 pendientes que dejé al irme.
El estrés muchas veces es fruto de esa imposibilidad de vivir el momento presente. La ansiedad de querer resolver todo ya, aún cuando eso es complemtamente imposible, nos deja con un acelere que nos lleva a querer resolver mentalmente lo que en la práctica no podemos ejecutar, en mi caso sencillamente porque ya ni siquiera estaba frente a la computador.
Para callar a ese pájaro carpintero que nos taladra el coco muchas veces no alcanza con decir basta. La meditación es un claro ejemplo de una disciplina que nos ayuda a centrarnos y recuperar el eje, pero cómo hacerlo cuando estaba en medio del un, dos, tres, cuatro, giro, piso, brazo extendido, cierro?
Lo primero que necesité fue tomar la decisión. Basta. Ya estoy acá. Quiero bailar. Quiero estar donde estoy ahora. El paso seguiente fue sencillamente conectar con el disfrute del giro, ponerle un poco más de perreo al perreo y de meneo al meneo. Por último tomé la decisión de que toda mi cabeza estuviera enfocada en contar los tiempos. Un, dos, tres, cuatro, un, dos, tres, cuatro, un, dos, tres, cuatro. Cuando me quise dar cuenta el profesor estaba gritando: Y.. POSE FINAL. Me habia pasado 45 minutos con la cabeza completamente enchufada en el baile y unplugged de la oficina.

lunes, 8 de septiembre de 2014

CLASE 6: Bailando o vagando?

Ayer salió en Clarin una nota que se titulaba: "Furor por la “zumba”: bailar para adelgazar, lo nuevo para no “sufrir” en el gimnasio". El primer párrafo de la nota arrancaba asi: "Desde la mirada del vago, existe esa gente extraña que ama hacer cualquier tipo de actividad física (y se la pasa contando que le hace bien y que el cuerpo “se lo pide”), y el resto de la humanidad. Para el vago, la teoría está clarísima: sabe que para no ser sedentario y para adelgazar, debería caminar al menos media hora por día, bajarse del colectivo dos paradas antes o anotarse en un gimnasio y después no inventar excusas flojas de papeles para faltar. El vago lo sabe pero no lo hace: siempre está apurado o cansado y se aburre de sólo pensar en una rutina de abdominales. Pero algo de esa historia comenzó a cambiar: muchos gimnasios incorporaron todo tipo de clases de baile y ahora sí, quienes no hacían nada y empezaron a bailar se encontraron repitiendo algo que creían ajeno: bailar los ayuda a adelgazar, a estar alegres y, el cuerpo, por primera vez, “se los pide”. Me dio bronca. No, miento. Me generó ira. ¿Quien se creen estos de Clarín para tildarme de vaga?. Voy por mi clase numero 6 y vengo bien. Es cierto no me gustan los deportes y de verdad no entiendo a la gente que habla maravillas de salir a trotar un jueves a las 7 de la tarde, asi como tampoco entiendo a las mujeres que cuentan calorías y compensan un alfajor por 35 minutos más trotando en el elíptico. Es cierto que muchas veces ando apurada o demasiado cansada para encarar la vida deportiva, pero de ahí a ser vaga hay un gran trecho. El problema es de la sociedad que me tilda de vaga cuando lo único que hago es sacrificarme por mi carrera profesional, hacer esfuerzos por mi familia y gastar mucha energía para cumplir con todo. Es más me cansé solo de escribirlo. El enojo es esa emoción que se genera cuando algo nos parece injusto. Yo podría quedarme masticando mil maneras de reestablecer el equilibrio en el universo que se generó ante el agravio de decirme Vaga o podría parar un poco y mirarme para adentro. ¿Cual es esa injusticia que creo que se cometió? ¿Por qué eso es un problema para mi? ¿Donde pongo mis seguridades que una simple nota periodística es capaz de plantarme una etiqueta en la frente? ¿Cuanto de mi rechaza la vagancia y justamente por eso me lleva a tener días maratónicos repletos de sacrificios, esfuerzos y gasto desmedido de energía? ¿Que pasaría si me amigara un poco con el vago que hay en mi? ¿Y si lo mirara con un poco de simpatía y le agradecería por estar presente de vez en cuando para ayudarme a relajar, a parar, a disfrutar podríamos aprender a llevarnos mejor? ¿Qué pasaría si dejara primero yo de etiquetar cada cosa que hago como útil o inútil, de vaga o de eficiente, activa o pasiva y pasara a pensar en términos de disfrute? ¿Qué ocurriría conmigo si simplemente me permitiera cada tanto parar, disfrutar y andar? Quizá quien me dice la pobre vaga que hay en mi ya no se sentiría tan rechazada porque podría aportar su mirada del descanso y ya quizá no me molestaría más lo que dice un simple recorte periodístico de un diario que hoy ya está envolviendo docenas de huevos en la verdulería de la esquina.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Clase 4. Piletaso sin pensar 29-08

Hoy cuando me quise dar cuenta estaba en el medio de la clase. Nunca me lo planteé. No tuve tiempo. Día caótico. Había dejado la mochila lista a la noche así que ni a la mañana ni al salir del laburo me plantee que quería hacer. 
Disfrute la clase, me reía de mi misma cada vez que tocaba pasito sexie. Me sentía una loba y el espejo me devolvía la imagen patética de una muñeca de madera. Terrible la dicotomía entre lo que siento y lo que realmente se ve. 
Parece que mi clase es como los pasos de baile. Cuanto más los pensas menos salen. 

Negativo

No estoy embarazada. Eso significa q tengo 28 días más para bailar.
Es que cuando una esta tratando de quedar embarazada la vida se mide cada 28 días. Se retrasan las decisiones. No se sí estaremos para viajar a Europa en abril! Como vamos a sacar el pasaje? Si estoy embarazada? Y empiezan los cálculos de cuanto estaría si me quedo el mes q viene o el otro o en diciembre. 
Muchas decisiones giran entorno a eso. Después de ovular no me hago tratamientos agresivos estéticos y si tengo que tomar algún medicamento después del día 14 del ciclo rezó para q no le haga mal a mi potencial poroto que todavía no llega. 
No estoy embarazada y sólo me queda pensar cual será el plan que tiene dios para nosotros? Y me voy a dormir pensando en cuanto me gusta nuestra vida, en todo lo que estamos viviendo, en todo lo que vamos aprendiendo que claramente no sería posible si tuviéramos que tener el foco y el amor puesto en un hijo. Entonces agradezco estoy que soy, esto que somos y tenemos y suelto y me duermo en paz. 

Decí no, para decir si.

No sé decir que no. Ojo no sean mal pensadas. No sé decir que no en el trabajo. En conclusión siempre justo 5 minutos antes de salir veo que tengo 4 mails por contestar, ahí en negrito me piden a gritos que los abra y los vea porque seguramente son fundamentales para que funcione la empresa. Rápidamente les doy un repaso y cuando ya pasados 4 minutos de mi horario de salida me dispongo a apagar la computadora, surge una consulta de ultimo momento... Mery nos das una mano con esto?
Y ahí nomás los 30 minutos que tenía para cambiarme y hacer 5 cuadras con toda la paz del mundo se conviernten en salir al mismo horario en que ya debería estar en mi clase, correr como loca para llegar, cambiarme en dos segundos y entrar a la clase en medio de un meneaito que se me complica seguir.
Esta maldita costumbre de no poner límites y decir. Perdón a todos, tengo clase de baile, lo vemos mañana? (cosa que por supuesto podría hacer en 9 de cada 10 veces) me lleva a encarar los primeros 20 minutos de clase como una autómata. Trato de seguir los pasos con el cuerpo pero la cabeza no los acompaña, está pendiente de la reunión del lunes que no agendé y de un nuevo modo de organizar mis mails para encontrar los pendientes más rápidamente y resolverlos más eficientemente.
Hoy descubrí que necesito decir que no. Poner límites. Cerrar puertas laborales en el horario pactado, para poder abrir la puerta para ir a jugar.

martes, 2 de septiembre de 2014

Clase 4: Un baile de teletrasportación

No lo tengo incorporado. Me armé todos los eventos de la semana sin tomar en cuenta Baile, por lo que me encontré el lunes metiendo todo en la mochila a las corridas para cumplir con mi cometido. En esto de correr tanto llegué al bondi y me di cuenta de que preocupada de que no falten las zapatillas, las meidas, la botellita de agua, el maquillaje para llegar digna a la reunión que tenía, los auriculares para el bondi, el ebook que nunca falta en mi cartera, nunca guardé la billetera. Mal humor. Vuelta a casa y así arrancamos. Llegué tarde, por supuesto, pecado que en un call center es casi imperdonable, sobre todo porque hay que predicar con el ejemplo.
A las 5 de la tarde, a pesar de haber terminado la jornada quería seguir trabajando, solo para retrasar el horario de ir. Que hago? Espero y voy a la clase de las 6 y media que está mi profesora, esa que se convirtió en mía en solo 3 clases o voy a la clase anterior y ya vuelvo temprano a casa.
Lo consulto con mis compañeras de trabajo y gracias a que ellas decidieron lo que yo no pude, cerré todo y partí. Los bailes que principalmente aparecieron fueron con un ritmo más hip hopero y punchi asi que me exigió muchísimo más movimiento de piernas. El esfuerzo se vio compensado porque uno de los temas elegidos fue Tonight de David Ghetta. Es una señal, pensé. Ayer cumplimos 2 años de casados con Lucho y esa fue nuestra canción de entrada. Más allá de ir siguiendo la córeo que nos planteaban yo estaba a 2 años de distancia palpitando cada salto en el pogo, cada paso, cada revoleo, cada risa de ese dia. La música te transporta y el baile también. A mi me llevó a uno de los días más felices y divertidos de mi vida. Y ustedes qué baile estarían necesitando volver a bailar?